El Centro de Investigación de la Comisión Europea (JRC) alerta de que millones de personas en todo el mundo viven en edificios que no fueron diseñados para las condiciones climáticas actuales y se están volviendo más cálidos con el paso del tiempo.

Un nuevo estudio del Centro de Investigación de la Comisión Europea (JRC) analiza la vulnerabilidad energética de los edificios a nivel mundial, mostrando dónde puede ser mayor el riesgo de vivir en edificios difíciles de climatizar. Ofrece además el primer mapeo mundial de las áreas donde los edificios antiguos y menos compactos pueden tener la mayor demanda de energía para brindar confort térmico.

Todo esto significa que se requiere cada vez más energía para calentar o enfriar los edificios y así lograr que no solo sean agradables, sino también seguros para vivir, a medida que las temperaturas exteriores descienden o suben a niveles peligrosos.

El estudio revela que 48 millones de personas viven en estas áreas vulnerables. Para el año 2100, esa cifra podría ser entre dos y tres veces mayor, ya que el cambio climático traslada la carga hacia las regiones más cálidas del mundo, que son también las más desfavorecidas.

Una medida global de vulnerabilidad climática

El nuevo estudio publicado en Scientific Reports de Nature  introduce un concepto simplificado de vulnerabilidad climática, adecuado para realizar comparaciones globales. La antigüedad y la forma de un edificio, las principales variables del estudio, influyen en la energía que necesita para ofrecer un confort óptimo.

Sin embargo, estos no son los únicos factores. La orientación del edificio, los materiales de construcción y el clima local influyen considerablemente, además de la cuestión más obvia de la eficiencia de sus sistemas de calefacción y refrigeración. Si bien actualmente resulta demasiado complejo tener en cuenta todos estos aspectos, los científicos del JRC han realizado un primer intento de modelar las complejas necesidades energéticas y la vulnerabilidad de los edificios. Este modelo se centra en una versión simplificada que combina la antigüedad y la forma del edificio con datos climáticos relevantes.

Más antiguo, mayor vulnerabilidad climática 

Mediante este modelo, el equipo de científicos del JRC identificaron zonas vulnerables entre más de 2.000 millones de edificios en todo el mundo. Este mapeo permite estimar dónde se produce una demanda energética superior a la media ante el aumento de las temperaturas, y sugerir dónde los edificios podrían necesitar una renovación urgente para reducir su consumo energético.

Un edificio menos compacto tiene una mayor superficie expuesta a las inclemencias del tiempo que uno compacto, lo que significa que pierde más calor en invierno y entra más en verano. Cuanto mayor sea la superficie expuesta, más difícil será para los edificios mantener su temperatura.

La gestión del riesgo climático en Europa

Si bien los edificios nuevos no son necesariamente los más eficientes, el 43 % de todos los edificios a nivel mundial se construyeron antes de 1980, cuando las normas de eficiencia energética eran, en general, escasas o inexistentes. Aunque las construcciones tradicionales pudieron haber utilizado materiales de mejor calidad, la eficiencia energética no se convirtió en un requisito para los edificios nuevos hasta finales de siglo.

Un estudio posterior, centrado en Europa, analizará más variables para aportar información más detallada que ayude a prepararse mejor y a responder a la creciente vulnerabilidad climática de nuestros edificios.

La Comisión propondrá un  Marco Integrado para la Resiliencia Climática y la Gestión de Riesgos en Europa, con el fin de ayudar a los Estados miembros a prevenir y prepararse para los crecientes impactos del cambio climático. Los esfuerzos de adaptación climática también contarán con el apoyo de escenarios de referencia de temperatura comunes y herramientas digitales, como el visor y navegador climático europeo.

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