La Comisión Europea ha adoptado un ambicioso paquete de simplificación fiscal diseñado para racionalizar las normas fiscales de la UE y reducir la carga administrativa para las empresas. El paquete consta de dos propuestas: el paquete ómnibus sobre fiscalidad y la refundición de la Directiva sobre cooperación administrativa (DCA). Modernizará el marco de imposición directa de la UE y reforzará la competitividad del mercado único, manteniendo al mismo tiempo el sólido nivel existente de protección contra el fraude, la evasión y la elusión fiscales. Se prevé que este paquete permitirá a las empresas de la UE ahorrar unos 8 000 millones de euros al año, de los cuales 3 300 millones corresponderán a gastos administrativos.
A lo largo de la última década, la UE ha desarrollado significativamente su marco de fiscalidad directa. En particular, las medidas adoptadas han abordado los retos derivados de la globalización, la digitalización, el aumento de las prácticas de planificación fiscal agresiva y la necesidad de reforzar el funcionamiento del mercado interior. Este marco ha dado resultados importantes. Sin embargo, el efecto acumulativo de las sucesivas iniciativas legislativas también ha aumentado la complejidad y los costes de cumplimiento para las empresas que operan a nivel transfronterizo.