La UE mantiene una postura de principios en contra de la pena de muerte en todos los casos y bajo cualquier circunstancia.
Israel había mantenido durante mucho tiempo una moratoria de facto tanto sobre las ejecuciones como sobre las sentencias de pena capital, dando así ejemplo en la región a pesar de un entorno de seguridad complejo.
La aprobación del proyecto de ley sobre la pena de muerte por el Parlamento israelí supone un grave retroceso en esta práctica y en los compromisos adquiridos por Israel. Nos preocupa profundamente el carácter discriminatorio de facto de dicho proyecto de ley.
En consonancia con nuestros esfuerzos mundiales por la abolición universal de la pena de muerte, la UE insta a Israel a que respete su posición de principios anterior y sus obligaciones en virtud del derecho internacional, así como su compromiso con los principios democráticos, tal como se refleja también en las disposiciones del Acuerdo de Asociación UE-Israel.
La pena de muerte es una violación del derecho a la vida y no puede ejecutarse sin violar el derecho absoluto a no ser sometido a tortura ni a otros malos tratos. Además, la pena capital no tiene un efecto disuasorio comprobado y hace irreversibles los errores judiciales.