La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha publicado su informe quinquenal sobre el estado del medio ambiente en Europa, que muestra avances significativos en los últimos cinco años en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la contaminación atmosférica. Sin embargo, es necesario redoblar los esfuerzos, ya que el cambio climático y la degradación ambiental plantean importantes riesgos para la prosperidad económica, la competitividad, la seguridad y la calidad de vida de Europa. Como se destaca en el informe de la AEMA , los recursos hídricos de Europa se encuentran bajo una grave presión. El estrés hídrico afecta actualmente al 30 % del territorio europeo y al 34 % de la población. Por lo tanto, la aplicación de las políticas y los objetivos de la UE, así como la revisión de los vínculos entre nuestra economía y el medio ambiente, son cruciales para garantizar una sociedad sana y una economía competitiva.
El informe de la AEMA, con base científica, subraya el liderazgo de la UE en materia de clima gracias a la continua reducción de sus emisiones de GEI y del uso de combustibles fósiles, a la vez que aumenta notablemente la cuota de energías renovables y mejora la eficiencia energética. De hecho, el informe muestra que la UE ha logrado reducir sus emisiones internas de gases de efecto invernadero (GEI) en un 37 % desde 1990. Se han logrado importantes avances, entre otros, en áreas como la calidad del aire, el reciclaje de residuos, la innovación, el empleo verde y las finanzas sostenibles. Por ejemplo, según el informe de la AEMA, las políticas de la UE para mejorar la calidad del aire han salvado vidas, con una reducción del 45 % en las muertes prematuras atribuibles a partículas finas entre 2005 y 2022.
Tras el análisis de datos de 38 países, el informe hace un claro llamamiento a la acción para seguir restaurando la naturaleza de Europa, protegiendo la biodiversidad y reduciendo la contaminación, ya que el estado general del medio ambiente europeo necesita seguir mejorando. La protección de los recursos naturales, la mitigación y adaptación al cambio climático, y la reducción de la contaminación contribuirán a la resiliencia de Europa. La Unión Europea ha estado tomando medidas para abordar estos desafíos y continúa trabajando por un continente limpio, sostenible y resiliente, manteniendo el rumbo hacia nuestros objetivos climáticos y ambientales.