La versión original y completa del discurso está disponible aquí.
Solo dará fe el texto pronunciado
Presidenta Metsola:
Señorías:
Europa está en combate.
Un combate por un continente completo y en paz.
Por una Europa libre e independiente.
Un combate por nuestros valores y nuestras democracias.
Un combate por nuestra libertad y nuestra capacidad de determinar nuestro destino por nosotros mismos.
No se confundan: es un combate por nuestro futuro.
Le he dado muchas vueltas antes de decidir comenzar este discurso sobre el estado de la Unión con una aseveración tan dura.
Después de todo, los europeos no estamos acostumbrados a hablar en esos términos ni nos sentimos cómodos haciéndolo.
Porque nuestra Unión es fundamentalmente un proyecto de paz.
Pero lo cierto es que el mundo de hoy es implacable.
Y no podemos maquillar las dificultades que los europeos sienten cada día.
Sienten que se mueve el terreno sobre el que pisan.
Sienten que las cosas se ponen más difíciles precisamente cuando ellos están trabajando cada vez más duro.
Sienten el impacto de la crisis mundial.
Del aumento del coste de la vida.
Sienten la velocidad con que el cambio afecta a sus vidas y a sus carreras.
Y les preocupa la interminable espiral de acontecimientos que ven en las noticias, desde las devastadoras escenas de Gaza hasta la incesante descarga rusa sobre Ucrania.
No podemos limitarnos a esperar a que pase esta tormenta.
Este verano nos ha demostrado que sencillamente no hay espacio ni tiempo para la nostalgia.
En este preciso momento se están trazando las líneas de batalla para un nuevo orden mundial basado en el poder.
De modo que, sí, Europa tiene que luchar.
Por su lugar en un mundo en el que muchas grandes potencias son ambivalentes o abiertamente hostiles hacia Europa.
Un mundo de ambiciones imperiales y guerras imperiales.
Un mundo en el que las dependencias se instrumentalizan como arma de forma despiadada.
Y es por todas estas razones por las que debe surgir una nueva Europa.