El Reglamento que adopto el Consejo, tras meses de deliberaciones,  tiene por objeto establecer medidas para restaurar al menos el 20% de las zonas terrestres y marítimas de la UE de aquí a 2030 y, de aquí a 2050, todos los ecosistemas que necesiten restauración.

La controvertida Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE, es la primera ley de este tipo de alcance continental y establece objetivos y obligaciones juridicamente vinculantes para que los Estados miembros rehabiliten sus hábitats naturales en cada uno de los ecosistemas enumerados: terrestres, marinos, urbanos y de agua dulce, el 80% de los cuales se encuentran actualmente en mal estado. Se centra especialmente en aquellos con mayor potencial para capturar y almacenar carbono.

El objetivo del Reglamento es mitigar el cambio climático y los efectos de las catástrofes naturales. Ayudará a la UE a cumplir sus compromisos internacionales en materia de medio ambiente y a restaurar la naturaleza de Europa aumentando la biodiversidad y aprovechando el poder de la naturaleza para limpiar el agua y el aire, polinizar los cultivos y mejorar la seguridad alimentaria, así como prevenir y reducir el impacto de catástrofes naturales como las inundaciones.

«No hay tiempo para pausas en la protección de nuestro medio ambiente», afirma Alain Maron, ministro de Medio Ambiente de la región de Bruselas. «Hoy, el Consejo de la UE opta por restaurar la naturaleza en Europa, protegiendo así su biodiversidad y el entorno vital de los ciudadanos europeos».

¿Por qué es tan polémica la ley?

La Ley de Restauración de la Naturaleza fue propuesta por primera vez por la Comisión Europea en junio de 2022.

A finales de ese año, recibió un impulso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad COP15 celebrada en Montreal (Canadá), cuando los países acordaron «30×30», un compromiso para restaurar el 30% de los ecosistemas degradados del mundo para 2030.

Pero el año pasado, la reacción de los partidos conservadores europeos, incluido el Partido Popular Europeo (PPE), frenó en seco la propuesta.

Alegaron que el proyecto de ley amenazaría el sustento de los agricultores europeos, que reduciría la producción de alimentos, que perturbaría las cadenas de suministro y que elevaría los precios de los alimentos para los consumidores.

Restauración de los ecosistemas terrestres y marinos

La nueva normativa contribuirá a restaurar los ecosistemas degradados en los hábitats terrestres y marinos de todos los Estados miembros, a cumplir los objetivos generales de la UE en materia de mitigación del cambio climático y adaptación a este, y a mejorar la seguridad alimentaria.

La Ley de Restauración de la Naturaleza pretende restaurar al menos el 20% de las zonas terrestres y marítimas de la UE para 2030 y todos los ecosistemas degradados para 2050.

El Reglamento abarca diversos ecosistemas terrestres, costeros y de agua dulce, forestales, agrícolas y urbanos, incluidos los humedales, los pastizales, los bosques, los ríos y los lagos, así como ecosistemas marinos, incluidos los lechos de vegetación marina y los campos de esponjas y corales.

Hasta 2030, los Estados miembros darán prioridad a los espacios Natura 2000 al aplicar las medidas de restauración.

En cuanto a los hábitats que se consideren en mal estado, según se enumeran en el Reglamento, los Estados miembros adoptarán medidas para restablecer:

  • al menos el 30 % para 2030,
  • al menos el 60 % para 2040,
  • al menos el 90 % para 2050.

Iniciativas para prevenir el deterioro

Los Estados miembros adoptarán medidas para evitar un deterioro significativo de las zonas que:

  • estén en buen estado gracias a la restauración
  • alberguen los hábitats terrestres y marinos enumerados en el Reglamento.

Protección de los polinizadores

En las últimas décadas, la abundancia y diversidad de insectos polinizadores silvestres ha disminuido drásticamente en Europa. Para hacer frente a este problema, el Reglamento establece requisitos específicos para que se establezcan medidas destinadas a invertir el declive de las poblaciones de polinizadores de aquí a 2030.

Medidas específicas para determinados ecosistemas

El Reglamento establece requisitos específicos para diferentes tipos de ecosistemas, como las tierras agrícolas, los bosques y los ecosistemas urbanos.

Los Estados miembros pondrán en marcha medidas para mejorar dos de los tres indicadores siguientes: población de mariposas de pastizales, reservas de carbono orgánico en suelos minerales de tierras de cultivo y proporción de superficie agraria con elementos paisajísticos de gran diversidad. Otras medidas clave del nuevo Reglamento son el aumento de la población de aves forestales y garantizar, hasta finales de 2030, que no se produzca una pérdida neta de espacios verdes urbanos ni de cubierta arbórea urbana.

Los Estados miembros establecerán medidas destinadas a restaurar las turberas drenadas y ayudarán a plantar al menos 3 000 millones de árboles más de aquí a 2030 en el conjunto de la UE. Con el fin de convertir al menos 25 000 km de ríos en ríos de caudal libre de aquí a 2030, los Estados miembros adoptarán medidas para eliminar las barreras artificiales a la conectividad de las aguas superficiales.

Planes nacionales de restauración

Con arreglo a las nuevas normas, los Estados miembros deberán elaborar por adelantado y presentar a la Comisión sus planes nacionales de restauración, en los que detallarán cómo alcanzarán los objetivos. También deben supervisar y notificar sus avances, a partir de indicadores de biodiversidad aplicables a toda la UE.

Próximas etapas

El Reglamento se publicará en el Diario Oficial, lo que marcará su entrada en vigor. Será directamente aplicable en todos los Estados miembros.

De aquí a 2033, la Comisión revisará y evaluará la aplicación del Reglamento y sus repercusiones en los sectores agrícola, pesquero y forestal, así como sus efectos socioeconómicos más amplios.

 

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