Trabajar por una Europa feminista y combatir la violencia contra las mujeres es prioritario para la Presidencia española del Consejo de la UE, comprometida a impulsar la primera norma específica sobre la materia realizada a nivel europeo.

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que es una de las violaciones de los derechos humanos más generalizadas a escala mundial. La UE no es una excepción y de ahí la importancia de avanzar hacia su eliminación a través de una directiva comunitaria.

Las cifras dan una idea de la dimensión del problema. Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), se calcula que una de cada tres mujeres de la UE ha sufrido violencia física y/o sexual.

No obstante, según subraya el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE), es difícil estimar el alcance total de la violencia contra las mujeres, porque sigue estando infradenunciada y estigmatizada, lo que implica que lo que se denuncia solo refleja una parte de la realidad.

Aunque los Estados miembros abordan el asunto en las legislaciones nacionales, los diferentes planteamientos existentes crean inseguridad jurídica y es fundamental trabajar por una posición común.

Una posición reflejada en la propuesta de Directiva planteada por la Comisión Europea en marzo de 2022 para tipificar penalmente formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Mientras avanza el debate sobre esta propuesta, la UE ha dado un paso más durante la Presidencia española con la entrada en vigor del Convenio sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, el llamado Convenio de Estambul.

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