De cara al invierno, la Comisión refuerza hoy su actuación para proteger a quien consuma energía, en particular a las personas más vulnerables.

Con la adopción de una nueva Recomendación sobre la pobreza energética, la Comisión refuerza su compromiso de garantizar que la transición hacia una energía limpia sea equitativa y justa para todos y todas.

La Recomendación establece buenas prácticas para las mejoras estructurales que los Estados miembros pueden adoptar para abordar las causas profundas de la pobreza energética. También se destacan las inversiones en medidas estructurales para hacer frente al bajo rendimiento energético de los hogares y los electrodomésticos. Otras medidas son facilitar información clara sobre las facturas de energía y las prácticas de ahorro energético y animar a la ciudadanía a unirse a comunidades energéticas o a adoptar soluciones basadas en energías renovables. La Recomendación, que va acompañada de un detallado documento de trabajo de los servicios de la Comisión, también ofrece sugerencias sobre cómo aprovechar el presupuesto de la UE a nivel nacional.

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