El Consejo ha adoptado un Reglamento revisado relativo a las orientaciones de la UE para el desarrollo de la red transeuropea de transporte (RTE-T). La nueva normativa tiene por objeto construir una red de transporte fiable, sin fisuras y de alta calidad que garantice una conectividad sostenible en toda Europa sin interrupciones físicas, cuellos de botella ni eslabones perdidos.
La red RTE-T se desarrollará o modernizará paso a paso, y el nuevo reglamento establece plazos claros para su finalización en tres fases: hasta 2030 para la red principal, 2040 para la red principal ampliada y 2050 para la red global. El nuevo plazo intermedio de 2040 se introdujo para adelantar la finalización de proyectos a gran escala, principalmente transfronterizos, como las conexiones ferroviarias que faltan, antes del plazo de 2050 que se aplica a la red global ampliada. Por ejemplo, las nuevas conexiones ferroviarias de alta velocidad entre Oporto y Vigo, y Budapest y Bucarest, deben estar terminadas para 2040. Otro ejemplo: cuando la red esté terminada, las personas pasajeras podrán viajar entre Copenhague y Hamburgo en tren en 2,5 horas, en lugar de las 4,5 horas que se necesitan hoy en día.