El reglamento sobre Vehículos al Final de su Vida Útil (ELV) fomenta el diseño de automóviles que facilite su desmontaje, reutilización, reciclaje y recuperación.

El Reglamento sobre Vehículos al Final de su Vida Útil (ELV, por sus siglas en inglés) ya se ha comenzado a aplicar a la hora de revisar las normas que rigen el diseño, la producción, la recogida y el tratamiento al final de la vida útil de los vehículos. Su objetivo es fortalecer la circularidad en el sector automovilístico mediante la mejora de la eficiencia de los recursos, el aumento de la recuperación y reutilización de materiales valiosos y la mejora del desempeño ambiental de los vehículos a lo largo de su ciclo de vida.

También contribuirán a garantizar un suministro más estable de materias primas secundarias, reduciendo la dependencia de Europa de los recursos vírgenes importados y apoyando una base industrial más resiliente.

Las nuevas normas fomentan un diseño de vehículos que facilite el desmontaje, la reutilización, el reciclaje y la recuperación, al tiempo que mejoran la información disponible sobre la extracción y la sustitución de componentes durante el uso y al final de la vida útil del vehículo.

Esto ayudará tanto a la industria automotriz como a la del reciclaje a recuperar componentes y materiales de mayor calidad de forma más eficiente.

Utilizar más contenido reciclado

El Reglamento también establece requisitos relativos al uso de materiales reciclados en vehículos nuevos. Fija objetivos obligatorios de contenido de plástico reciclado del 15 % a partir de 2032 y, del 25 %, a partir de 2036. Además, la Comisión establecerá objetivos de contenido reciclado para el acero y el aluminio, que deberán aplicarse a partir de 2033.

Los requisitos de contenido reciclado son un paso clave para crear un mercado real para las materias primas secundarias.

Al brindar seguridad a largo plazo a inversores y fabricantes, el Reglamento fomentará la inversión en capacidad de reciclaje, mantendrá materiales valiosos en la economía europea, reforzará la resiliencia industrial de Europa y reducirá la dependencia de materias primas vírgenes importadas.

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