El objetivo es lograr un sector bancario más integrado, eficiente y competitivo que impulse la economía.

La Comisión Europea ha adoptado una Comunicación sobre la competitividad del sector bancario de la UE, en la que se establecen medidas para reforzar el mercado único bancario.

El objetivo es construir un sector bancario más integrado, eficiente y competitivo que pueda reforzar la economía europea financiando el crecimiento, la innovación y las prioridades estratégicas, respaldado por un marco regulador mejor equilibrado, creando las condiciones para que los bancos asuman riesgos prudentes, salvaguardando al mismo tiempo la resiliencia del sector, prestando mejores servicios a los hogares y las empresas, preservando al mismo tiempo la estabilidad financiera y fomentando el crecimiento sostenible.

La presente Comunicación es un pilar clave de la estrategia de la Unión del Ahorro y la Inversión (UEI) de la Comisión: contar con un sector bancario con la fortaleza y la escala necesarias para financiar el crecimiento y las prioridades estratégicas, como la innovación, la transición limpia y la defensa, al tiempo que se prestan servicios financieros de alta calidad a los hogares y las empresas.

Tres retos principales

Tras una consulta pública e intercambios con los Estados miembros, las partes interesadas y las autoridades de supervisión, la Comisión ha identificado tres retos principales que limitan la capacidad del sector bancario para apoyar eficazmente la economía de la UE:

  1. El sector sigue estando demasiado fragmentado a lo largo de las líneas nacionales. Esto impide que los bancos de la UE se expandan y compitan a nivel mundial en segmentos clave del mercado y encuentren eficiencias a través de las fronteras.
  2. La forma en que las normas bancarias internacionales, conocidas como normas de Basilea III, se transponen al marco de la UE no siempre refleja las características específicas del panorama bancario de la UE. El marco debe funcionar mejor tanto para los bancos grandes como para los pequeños.
  3. Algunas partes del marco regulador de la UE, incluida la interacción entre las normas microprudencial, macroprudencial y de resolución, así como los requisitos de información, son demasiado complejos y gravosos y deben simplificarse.

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