Personal técnico de Medio Ambiente se ha encargado en las últimas semanas de entrenar un modelo de Inteligencia Artificial (IA) para lograr uno de los objetivos del proyecto europeo LIFE Kantauribai: el seguimiento automatizado de las especies de peces migrantes en la vertiente cantábrica de Navarra, el salmón atlántico, pero también anguila, sábalo, lamprea y otras especies autóctonas. Se trata de mejorar la monitorización de los peces que transitan por el cauce del Bidasoa con la mínima intervención humana, de manera que también se reduzcan al mínimo las necesidades de captura de ejemplares para su pesado y marcaje, fomentando un control por un lado más exhaustivo y, por otro, más respetuoso.
Esta IA es una iniciativa piloto que trabaja con las imágenes de una cámara de alta resolución colocada en el primer paso de fauna piscícola del río Bidasoa en territorio navarro. Es el punto inmediatamente anterior a la estación de seguimiento de Bera, donde se ha venido desarrollando de forma habitual la tarea de control. Allí, los salmones se capturan y se adormecen para luego pesarlos, medirlos e identificar su origen (salvaje o de piscifactoría). Personal especializado se encarga también de tomar muestras de escamas que servirán para su identificación genética, además de analizar su edad y el momento del ciclo de crecimiento en el que están. Además, en algunos casos, se les coloca un transmisor de radiofrecuencia para poder seguir en su avance por el cauce.
La cámara se ha colocado en un paso de fauna piscícola (espacio habilitado para que los peces sorteen un obstáculo que, si no, sería insalvable) para garantizar que se registra prácticamente el 100% de los ejemplares que remontan el río. Desde enero se han detectado 159 peces remontando el curso, entre ellos 15 salmones, 52 truchas y 67 sábalos, la especie con más presencia en lo que va de semestre. En breve, el trabajo de análisis del algoritmo conseguirá explotar los datos de forma que no sea necesario hacer extrapolaciones, y se obtenga información relevante con técnicas menos invasivas.
La Unión Europea se ha fijado como objetivo renaturalizar, al menos, 25.000 kilómetros de ríos del continente, aumentando la biodiversidad de los entornos fluviales (fauna y flora) para mejorar el estado o las tendencias de conservación de, al menos, ese 30 % de los hábitats y especies protegidos de la UE que en la actualidad no presentan un estado favorable. LIFE Kantauribai, con horizonte de finalización 2027, tiene un presupuesto de 10,8 millones euros, con una cofinanciación del 60 % de la Unión Europea a través del Programa LIFE.