En un informe aprobado en sesión plenaria por 263 votos a favor, 83 en contra y 154 abstenciones, el personal eurodiputado afirma que el acceso a los cuidados es un derecho fundamental e instan a los países de la UE a abordar la desigualdad de género en todas las formas de cuidados. Representantes del parlamento abogan por una «sociedad del cuidado» que priorice los servicios domiciliarios y comunitarios, la solidaridad intergeneracional y la vida independiente. Dadas las tendencias demográficas, exigen financiación sostenible y un enfoque centrado en la persona y basado en los derechos.
El Parlamento solicita un «estatuto europeo de cuidadoras» para reconocer el trabajo de cuidados y establecer estándares mínimos en toda la UE. El Parlamento también quiere garantizar que los cuidadores informales sean reconocidos en los planes de pensiones y los sistemas de seguridad social.
Las responsabilidades de cuidado no deben recaer desproporcionadamente sobre las mujeres, afirman representantes del Parlamento. La igualdad de género en el cuidado requiere el reparto de tareas, servicios de cuidado accesibles, igualdad salarial, permisos parentales y modalidades de trabajo flexibles. El Parlamento solicita campañas de sensibilización para animar a los hombres a asumir una parte equitativa de las tareas de cuidado, impulsar la participación de las mujeres en el mercado laboral y desafiar los estereotipos de género tradicionales.
Reconociendo que el trabajo de cuidados lo realizan tanto trabajadores de la UE como de fuera de la UE, los eurodiputados subrayan la necesidad de priorizar la contratación nacional y adaptar la gestión de la inmigración a las necesidades del mercado laboral. La contratación de trabajadores no pertenecientes a la UE debe realizarse a través de los canales legales de migración, junto con una fuerte inversión en formación e integración. Los eurodiputados también condenan enérgicamente todas las formas de trabajo no declarado, explotación y empleo precario.