La Comisión Europea lanzó la convocatoria del Cuerpo Europeo de Solidaridad 2026, coincidiendo con un doble aniversario: 30 años de voluntariado en la UE, que comenzó en 1996 con un programa piloto del Servicio Voluntario Europeo, y 10 años del Cuerpo Europeo de Solidaridad. Con un presupuesto ampliado de 175,3 millones de euros, el programa seguirá empoderando a miles de jóvenes para que participen en acciones de solidaridad en toda Europa y más allá.
Desde su creación en 2016, el Cuerpo Europeo de Solidaridad ha brindado oportunidades transformadoras a más de 150 000 jóvenes y ha fortalecido el desarrollo comunitario a través de más de 22 000 proyectos de solidaridad, ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo. El programa para 2026 se basa en estos logros y seguirá financiando proyectos que contribuyen a sus cuatro prioridades para el período 2021-2027: inclusión y diversidad, sostenibilidad ambiental, transformación digital y participación democrática.
Un fuerte énfasis en la solidaridad en el nuevo mandato de la Comisión
En 2026, el Cuerpo Europeo de Solidaridad seguirá apoyando las actividades de voluntariado, los proyectos de solidaridad y las acciones de creación de redes. Asimismo, respaldará medidas de calidad y apoyo, incluidos ciclos de formación y evaluación, herramientas informáticas y mecanismos de Sello de Calidad para las organizaciones participantes.
La acción centralizada ‘Equipos de Voluntariado en Áreas de Alta Prioridad’ abordará tres prioridades políticas anuales:
- Mejorar la preparación y la asistencia a las personas afectadas por conflictos armados o desastres naturales, contribuyendo a la nueva Estrategia de la Unión para la Preparación.
- Fomentar experiencias de aprendizaje positivas y mejorar las habilidades básicas de los jóvenes con menos oportunidades, en línea con la agenda de la Unión de Competencias.
- Promover la equidad y la solidaridad intergeneracional, garantizar el diálogo y la cooperación entre generaciones y combatir la discriminación por edad.
Estas prioridades reflejan varios objetivos planteados en las directrices políticas de la Comisión para el período 2024-2029 y reafirman el papel del Cuerpo como catalizador de la inclusión, la resiliencia y la empatía en una Europa en constante cambio.