La tarificación del carbono —fijar un precio a la contaminación— es una de las herramientas más eficaces para combatir el cambio climático. Fomenta opciones más limpias, impulsa la innovación y genera ingresos que se reinvierten en las personas y las comunidades para apoyar la transición hacia una economía limpia. Sin embargo, a menudo se malinterpreta.

La UE utiliza los mercados de carbono para fijar un precio a la contaminación, a través del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE(RCDE UE), que abarca el sector eléctrico, la industria, el transporte marítimo y algunas emisiones de la aviación. En el futuro, el nuevo RCDE2cubrirá las emisiones del transporte por carretera y de los edificios a partir de 2027, para garantizar que más sectores de la economía contribuyan a la transición verde.

Aquí presentamos cinco datos clave que muestran cómo funciona el precio del carbono y por qué beneficia a todos.

  1. La fijación de precios del carbono reduce las emisiones al tiempo que impulsa el crecimiento económico
  2. La fijación de precios del carbono promueve la independencia energética
  3. La fijación de precios del carbono contribuye a un aire más limpio y mejora la salud
  4. Los ingresos del carbono regresan a la sociedad
  5. La fijación de precios del carbono tiene sentido económico, es justa y se expande globalmente

La tarificación del carbono ayuda a reducir las emisiones, fortalece la independencia energética y apoya a las personas y regiones en la transición verde. Es justa, eficaz y esencial para alcanzar los objetivos climáticos de Europa y construir una economía más limpia y resiliente para todos. Si desea comprender mejor el funcionamiento del RCDE, vea nuestro vídeo explicativo:

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