Esta semana, la presidenta Ursula von der Leyen estuvo en Kananaskis, Canadá, donde participó en la Cumbre del G7 de este año.

En el contexto de la guerra de Rusia contra Ucrania, la creciente inestabilidad en Medio Oriente y el uso que China hace de su lugar en la economía global, la Cumbre del G7 es un foro adecuado para debatir entre socios cercanos y encontrar soluciones comunes.

La presidenta von der Leyen comenzó su agenda en Kananaskis con una rueda de prensa junto al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.

En declaraciones a la prensa, agradeció al primer ministro Mark Carney por acoger la cumbre y expuso las prioridades de la UE. Mencionó la necesidad de abordar la incertidumbre económica mundial, reducir las dependencias económicas que dejan a los socios del G7 a merced de prácticas comerciales agresivas y abordar los conflictos en auge, desde Ucrania hasta Oriente Medio e Irán.

Al margen de la cumbre, el presidente se reunió con el presidente estadounidense, Donald Trump. Ambos líderes abordaron las negociaciones comerciales en curso entre la UE y EE. UU. e instruyeron a sus respectivos equipos a intensificar sus esfuerzos para alcanzar un acuerdo positivo y justo.

Durante las sesiones con los demás líderes, la Presidenta von der Leyen inauguró los debates sobre las perspectivas económicas mundiales y sobre el crecimiento económico, la seguridad y la resiliencia.

El tema común en sus intervenciones fue la necesidad de reducir la volatilidad en las relaciones comerciales entre socios, la cual impacta a consumidores y empresas. En cambio, la Presidenta argumentó que el enfoque debería centrarse en los desafíos comunes, entre los que destacó el comportamiento de China en la economía global.

Más información