El martes, Mario Draghi expresó su intención de mejorar la competitividad de Europa con una cooperación más estrecha en áreas básicas y una fuerte inversión en objetivos compartidos.
El señor Draghi, autor de un informe sobre la competitividad europea encargado por la presidenta de la Comisión Europea, dijo que la UE debía centrarse en tres cuestiones cruciales: cerrar la brecha de innovación con EEUU y China; desarrollar un plan conjunto para vincular el objetivo de la descarbonización con el aumento de la competitividad; e impulsar la seguridad europea y reducir la dependencia de los poderes económicos extranjeros.
«El mantenimiento de la vida europea supondrá una mejora de la competitividad, y la mejora de la competitividad implica un estrechamiento de la cooperación e integración entre las naciones europeas», ha dicho el Sr. Draghi.
Una agenda adecuada para la competitividad requeriría financiación de entre 750 y 800 millones de euros anuales para proyectos cuyos objetivos ya han sido acordados por la UE. «Una parte de ese dinero podría proceder de fuentes privadas, pero otras también deberían garantizarse mediante inversión pública, entre ellas una nueva deuda común emitida específicamente para financiar las claves de un proyecto conjunto», dijo el señor Draghi.
En un debate posterior al discurso del señor Draghi, muchos diputados y muchas diputadas coincidieron con su análisis en que la economía de la UE debe cambiar de rumbo. Que la UE debería centrarse en la competitividad y la innovación de las industrias clave, junto a las inversiones públicas y privadas en transformaciones sociales, verdes y digitales. Hubo quien reclamó más soberanía y mercados más libres y subrayaron que la lucha contra el cambio climático sabotea la economía de la UE. También quien vio que el crecimiento es compatible con tecnologías innovadoras limpias e inversiones sociales que ayuden a la ciudadanía a adaptar sus habilidades.