La orientación general alcanzada por el Consejo pretende hacer obligatorio el control de la salud del suelo, establece principios rectores para su gestión sostenible y aborda las situaciones en que la contaminación del suelo plantea riesgos inaceptables para la salud y el medio ambiente.
Los suelos sanos son la base del 95% de los alimentos que consumimos, albergan más del 25% de la biodiversidad del mundo y constituyen la mayor reserva de carbono terrestre del planeta. Sin embargo, el suelo es un recurso limitado y más del 60% de los suelos de la UE no están en buenas condiciones.
Según la estrategia de la UE para el suelo, presentada por la Comisión en 2021, la falta de una legislación comunitaria específica se señaló como una de las principales causas del alarmante estado de los suelos de la UE. Para garantizar al suelo el mismo nivel de protección que existe para el agua, el medio marino y el aire en la UE, la Comisión presentó la Directiva sobre vigilancia del suelo el 5 de julio de 2023.
El objetivo último de la Directiva propuesta es que todos los suelos estén en buen estado en 2050, en consonancia con el objetivo de la UE de contaminación cero. La Directiva propuesta también contribuye a la consecución de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.