El reglamento europeo sobre baterías, ya en vigor, garantizará que las baterías tengan una baja huella de carbono, utilicen un mínimo de sustancias nocivas, necesiten menos materias primas y se recojan, reutilicen y reciclen en Europa.
A partir de 2025, se establecerán medidas para mejorar el rendimiento y la huella de carbono de las baterías de los vehículos eléctricos, el transporte ligero y las aplicaciones industriales. Las baterías comercializadas en la UE sólo podrán contener una cantidad limitada de sustancias nocivas que se consideren necesarias.
Los objetivos de eficiencia del reciclado, recuperación de materiales y contenido reciclado se introducirán progresivamente a partir de 2025. Todos los residuos de pilas recogidos tendrán que reciclarse y habrá que alcanzar altos niveles de recuperación, sobre todo de materias primas críticas como el cobalto, el litio y el níquel.
A partir de 2027, las personas consumidoras podrán retirar y sustituir las pilas portátiles de sus productos electrónicos en cualquier momento de su ciclo de vida. Para facilitar esta labor, un código QR dará acceso a un pasaporte digital con información detallada sobre cada pila.