La Comisión y la Alta Representante han presentado hoy una estrategia internacional para consolidar el lugar de Europa en los mercados globales. La nueva visión global de la UE sobre clima y energía presenta la oferta de la UE al mundo: utilizar la diplomacia para proteger nuestros intereses fundamentales, promover normas para una transición justa ayudando a nuestros socios a desarrollar las suyas, y abordar las nuevas amenazas y desafíos para la seguridad que ponen en peligro tanto los intereses europeos como los de nuestros socios.
La UE contribuye activamente a la revolución industrial limpia en curso en todo el mundo. Esta visión añade una dimensión externa al Pacto Industrial Limpio y establece una nueva estrategia para fortalecer las alianzas existentes y forjar otras nuevas, mutuamente beneficiosas . Para aprovechar plenamente los beneficios de la transición limpia, la UE debe ser el motor industrial que suministre y proporcione tecnologías limpias y soluciones de adaptación a países de todo el mundo, y crear nuevas oportunidades de negocio para su propia industria de tecnologías limpias.
Como mercado que aún depende de las importaciones de energía fósil, las energías renovables seguirán siendo fundamentales para la transición energética limpia de la UE. Casi la mitad de la electricidad de la UE se generó con renovables en 2024. Esto aumenta significativamente la independencia y la seguridad energéticas de la UE. La UE también ha experimentado un aumento del 111 % en la proporción de inversiones en energías limpias desde 2015. La visión propone aumentar la capacidad de fabricación de tecnología limpia de la UE hasta alcanzar el 15 % del mercado tecnológico mundial, mejorando al mismo tiempo su competitividad industrial, en consonancia con el Pacto Industrial Limpio.
La UE mantiene el rumbo para lograr la neutralidad climática para 2050 y avanza en el cumplimiento del Acuerdo de París . La UE ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 37 % desde 1990, representando tan solo el 6 % de las emisiones globales, y es, junto con sus Estados miembros, el mayor contribuyente mundial a la financiación climática.