El III Encuentro Transfronterizo de Cooperativismo y Economía Social, celebrado este miércoles en Coalea, reunió a los principales responsables institucionales y del sector de ambos lados de la frontera. Sobre la mesa, un objetivo ambicioso: trabajar juntos para que la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra se consolide como un polo de competitividad apoyado en el cooperativismo. «Que nadie nos diga que las fronteras marcan hasta dónde podemos llegar. Que sean nuestras ganas de cooperar las que marquen hasta dónde somos capaces de llegar juntos», subrayó Ignacio Ugalde, presidente de ANEL.

La propuesta llega en pleno debate europeo sobre competitividad. El Consejo Europeo reclamó la semana pasada en Bruselas acelerar la agenda «Una Europa, un mercado» y aliviar las cargas que soportan las pymes. La Comisión, por su parte, aboga en la revisión de su Plan de Acción para la Economía Social por un sector «competitivo». También admite que el intercambio de experiencias entre regiones sigue siendo limitado, «especialmente a través de las fronteras». Ahí quieren avanzar los tres territorios. «Ese es el mensaje que Navarra, Euskadi y Nueva Aquitania podemos trasladar juntos a Europa», defendió Ugalde, convencido de que la economía del futuro no tiene por qué elegir entre competitividad y humanidad.

Por otro lado, la Comunidad foral cuenta con más de 3.000 empresas y entidades de Economía Social, supera las 1.600 cooperativas y en 2025 nacieron 112 nuevas. Es la región con mayor tasa de creación de cooperativas por habitante de España. Además, solo hasta septiembre de este año se constituyeron otras 81 con algunos datos muy significativos. Por ejemplo, el 42 % de las personas emprendedoras son mujeres y el 35 %, de origen migrante; al mismo tiempo que una de cada tres se ha instalado en el medio rural. La consolidación de este tipo de proyectos ha llevado, de este modo, a que la Economía Social aporte ya el 10,6 % del PIB foral y el 12,8 % del empleo.

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