La hambruna ya no es un riesgo en Gaza. Es una realidad. Los niños mueren de hambre y enfermedades, mientras que las familias pasan días sin comer. El acceso al agua potable y a la salud se ha desmoronado.
El informe publicado hoy por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), referencia mundial para el análisis de crisis alimentarias y nutricionales, confirma que la gobernación de Gaza se encuentra en situación de hambruna desde julio. Se prevé que Deir al-Balah y Khan Younis sufran hambruna en las próximas semanas o que ya estén enfrentándose a esa realidad.
Este es el deterioro más grave desde mayo de 2024, cuando el IPC comenzó a analizar la inseguridad alimentaria aguda y la malnutrición en la Franja de Gaza.
En Gaza, más de 500.000 personas se enfrentan a condiciones catastróficas de hambruna. Se prevé que, para finales de septiembre, esta cifra aumente a casi 641.000, es decir, casi una de cada tres personas en la Franja de Gaza.
Esto es un claro indicio de que la situación humanitaria en Gaza es intolerable. La gente se muere de hambre, mientras la ayuda se acumula en la frontera sin llegar a quienes la necesitan. Según el Derecho Internacional Humanitario (DIH), todas las partes en un conflicto deben garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de la población civil, especialmente alimentos, agua y atención médica. Se debe permitir que las agencias de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales (ONG) humanitarias brinden ayuda a las personas necesitadas sin restricciones innecesarias.
A pesar de los continuos esfuerzos de la comunidad internacional para distribuir alimentos, las cantidades que llegan a la Franja de Gaza no son suficientes para evitar una hambruna masiva. La magnitud de la crisis exige una respuesta sostenible y a gran escala para posibilitar una recuperación real.
Reiteramos que Israel debe garantizar el acceso inmediato a la ayuda a través de todos los canales seguros y eficaces para que llegue a todos los habitantes de Gaza. Israel debe autorizar todos los envíos de ayuda de las ONG internacionales y permitir la operación de los actores humanitarios esenciales y con principios.
Nos estamos acercando a un punto sin retorno.
La hambruna causará aún más pérdidas de vidas si no se actúa de inmediato. Cada día de inacción significa que morirán más civiles, incluidos niños. Es hora de que Israel permita el acceso humanitario inmediato, sin trabas y sostenido a todas las personas necesitadas.